Articulo invitado: Por BBC Mundo bbc.com
El biotipo de los ciclistas de las grandes vueltas es el de una persona
delgada, con una musculatura claramente definida y un porcentaje de grasa casi
inexistente.
El de los que participan en las explosivas pruebas de velocidad en pista es
más voluminoso, con una masa muscular mucho más grande.
Pero sea en la carretera o en el velódromo, los dos visten igual, con un
uniforme sumamente ajustado al cuerpo.
Se trata de un atuendo característico del deporte, basado en una fibra
artificial que con el paso de los años ha trascendido del área meramente
competitiva y se ha convertido en un elemento popular para muchas actividades
deportivas, la licra.
De allí que se vea por las calles de muchas ciudades europeas y
latinoamericanas, principalmente, un considerable número de personas
aficionadas al ciclismo rodando vestidos de pie a cabeza como Chris Froome o
Nairo Quintana.
No importa si recorren cinco, diez o más kilómetros o si utilizan la
bicicleta como medio de transporte para ir al trabajo o simplemente de ocio, la
licra forma parte de la indumentaria diaria.
§ La bicicleta anfibia y otras insólitas versiones del célebre
vehículo a pedales creado hace 200 años
La razón de la popularidad de la licra se debe a que desde que se
desarrolló a finales de los años 50 mostró sus numerosos beneficios para la
práctica del deporte al ser un material flexible, suave, ligero y resistente,
que no se daña con la luz, el sudor o el uso de detergentes.
Pero estas ventajas son evidentes cuando la intensidad de la actividad
exige un esfuerzo del cuerpo, de lo contrario sólo cumple la función de
cualquier otro tipo de ropa.
¿Necesario?
Según la leyenda del ciclismo británico Chris Hoy, el uso de la licra no
tiene sentido para la persona que utiliza la bicicleta como un medio de
transporte en las ciudades.
La opinión del seis veces campeón olímpico es que además de no tener
influencia directa en el rendimiento, vestirse con licra luce
"horrible" en cualquier persona que pese más de 50 kilogramos.
"No es
el material más elegante que puedes portar y generalmente la ropa
que utilizan los ciclistas profesionales luce horrible en casi todo el mundo
que pesa más de 50 kilogramos", comentó en una entrevista a la
revista GQ.
"Personalmente siento pena por
los mamil (acrónimo en inglés para
hacer referencia a los hombres de mediana edad vestidos con licra) cuando
entran a un café vestidos de esa manera. Todos los que están allí se quedan
viéndolos".
Sus palabras generaron mucho revuelo en Reino Unido hasta tal punto que Hoy
tuvo que salir a disculpase públicamente.
Pero la controversia sirvió para que se planteara la pregunta de si este
tipo de ropa tiene algún efecto cuando se monta bicicleta en las ciudades.
La respuesta es que si lo tienen, pero es tan mínimo que hace que no la
verdad es que no sea necesaria.
En las urbes hay otros factores como el tráfico, los semáforos o el paso de
peatones que las personas que montan bicicleta deben estar pendientes y estos
elementos influyen directamente en que se logre un mejor tiempo o se pueda
rodar al ritmo deseado.
Cultura
Peter Reynolds, quien escribe sobre el
diseño y estilos de ropa para ciclismo en el sitio Discerning
Cyclist, considera que la opinión de Hoy no está lejos de la verdad y que se trata
de un problema más cultural.
Para Reynolds se trata de entender que en la ciudades la gente no debería
montar bicicleta con un objetivo competitivo.
"Si vas para lugares donde la bicicleta forma parte de su tradición en
Europa, como Ámsterdam, Copenhague y Berlín la gente anda en bicicleta con ropa
casual".
"La
confusión se presta cuando la gente piensa que se trata de un deporte y no de
un medio de transporte. Y cuando la
gente está vestida como un ciclista profesional no parecen humanos", explicó.
Lo que
hay que promover, señala, es el diseño de ropa casual -pantalones, camisetas y
otras prendas- con un sentido algo más deportivo, que utilice un material más
liviano en su composición.
"En
Reino Unido solemos asociar el ciclismo como si fuera un Tour de Francia y eso
hace que montar bicicleta sea visto por muchas personas como una actividad
mucho más difícil de lo que es", lamentó.
Está diseñado para la mayor cantidad de público existente posible, desde la edad de los 15 años hasta los 80, es decir, un programa de clasificación A, apto para toda la familia.



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